¿Recompensa eterna o gratificación inmediata? Aprendamos de Esaú
Feb 05, 2025
- Tenemos la inclinación de elegir lo urgente por encima de lo importante.
- Tomar decisiones sin tener en cuenta la eternidad puede ser una necedad.
- Lo eterno forma parte de nuestro día a día, tenemos que aprender a verlo de esa forma.
- La satisfacción inmediata no puede ser mayor a nuestro deseo por hacer las cosas a la luz de la eternidad.
- Tenemos una herencia que Cristo ha ganado para nosotras, no la despreciemos.
Suscríbete gratis aquí para conocer los recursos bíblicos que te acercarán más a Dios y a conocer su palabra.
¿Recompensa eterna o gratificación inmediata? Aprendamos de Esaú
Hace algunos años tuve un jefe que con frecuencia me decía: «No sacrifiques lo importante en lugar de lo urgente» porque en diversas ocasiones preferí hacer lo que consideraba más útil en el momento, en lugar de lo más valioso. El resultado: un caos total. Debo decir que me costó mucho dejar ese hábito; de hecho, aún lidio con eso. No solo en mi trabajo, sino en mi hogar y, por desgracia, también en mi caminar espiritual; hábito en el que le doy más importancia a lo inmediato y urgente, que a lo eterno y de valor.
Actualmente, se nos ha vendido la idea de que merecemos todo, aquí y ahora, por lo que no tomamos muy en cuenta la eternidad en el día a día. Sin embargo, cuando estamos en la iglesia, en un estudio bíblico o en una comunidad misional, sí pensamos a la luz del evangelio y de la eternidad, pero no en sus implicaciones fuera de los reflectores de otros hermanos y hermanas en la fe.
No es nuevo
Como siempre digo: ¡No es nuevo! Lo vemos desde el inicio de la humanidad. Desde los antiguos patriarcas podemos aprenderles de su caminar con Dios, porque todo lo que fue escrito en tiempos pasados, para nuestra enseñanza se escribió (Ro 15:4).
El ejemplo más claro acerca de alguien que prefirió lo inmediato y efímero por encima de lo de valor eterno, fue Esaú, el hijo primogénito de Isaac (ver Gn 25-26). Su primogenitura le daba un lugar de honor, le otorgaba autoridad y respeto; no obstante, él la rechazó al cambiarla por un plato de lentejas.
Un día, cuando Jacob estaba preparando un guiso, Esaú llegó agotado del campo y le dijo: —Dame de comer de ese guiso rojizo, porque estoy muy cansado. (Por eso a Esaú se le llamó Edom.) —Véndeme primero tus derechos de hijo mayor —respondió Jacob. —Me estoy muriendo de hambre —contestó Esaú—, así que ¿de qué me sirven los derechos de primogénito? —Véndeme entonces los derechos bajo juramento —insistió Jacob. Esaú se lo juró y fue así como vendió a Jacob sus derechos de primogénito. (Gn 25:29-33, NVI).
En ese momento, para Esaú, era más importante o de más valor tener la satisfacción del alimento, es decir, suplir su necesidad inmediata. Al leer el pasaje, vemos que no se detuvo a pensar su respuesta o la situación a la luz de la eternidad, por lo que pareciera que en realidad no le importaba que su primogenitura pasaría a la historia. Simple y sencillamente concluyó que su necesidad de comer era más importante.
No te dejes engañar
Pero, ¿qué de nosotras? ¿Podemos estar siendo tentadas de la misma forma que Esaú? Pensemos un poco en nuestro día a día comparado con la eternidad. Con seguridad has escuchado mensajes que nos dicen que «estamos en el aquí y ahora, debemos aprovechar todo lo que se nos presente porque solo vivimos una vez y existimos para ser felices». Bueno, aunque suena muy lindo y muy romántico, dejarnos llevar por ese pensamiento es como rechazar nuestra herencia con Dios, ¿por qué? Porque no estamos aquí para vivir para el ahora; estamos en la antesala a la eternidad y todo cuanto hagamos tendrá peso en lo que vendrá.
Seremos tentadas para no tomar en cuenta la eternidad y pensar en nuestra satisfacción inmediata, por ejemplo: ¿Estás esperando en piedad y pureza para tu matrimonio o te entregas a las pasiones juveniles? ¿Estás consciente de que no has estudiado para el examen y reprobarás o prefieres hacer trampa y copiar de tus apuntes? ¿Tomas en cuenta lo que Dios pide y demanda para tus decisiones? ¿Buscas tu bienestar sin importar si hay pecado de por medio?
Esas decisiones, que parecen no tener gran importancia a la luz del evangelio y la eternidad, sí la tienen. Lo mismo sucedió con Esaú: un plato de lentejas a cambio de su primogenitura no parecía de gravedad; pero a los ojos de Dios sí lo fue, por lo que despreció su regalo por satisfacer su hambre.
¿Cómo responderemos?
Examinemos nuestra vida y nuestras decisiones a la luz de la eternidad. No nos dejemos deslumbrar por la belleza efímera del aquí y el ahora. Nuestros ojos deben estar siempre mirando por encima del sol, recordando que en Cristo todos los hijos de Dios tenemos una herencia: una primogenitura que debemos cuidar y no intercambiar por lentejas que no son eternas.
Abracemos y atesoremos lo que hemos recibido por medio de Cristo, porque por su vida, su muerte y su resurrección hemos recibido, según Efesios 1:3-14:
- Toda bendición espiritual.
- Fuimos escogidos en Jesús.
- Fuimos adoptados en la familia de Dios.
- Obtuvimos la redención por medio de su sangre.
- Recibimos el perdón total.
- Una herencia eterna.
- Tenemos la garantía de que el Espíritu Santo mora en nosotros.
Tengamos cuidado de no despreciar lo que hemos recibido por medio de Cristo, y que Dios nos ayude a vivir la vida, un día a la vez, pero a la luz de la eternidad.
Aprende
Es mi deseo que con la lectura de esta serie hayas podido ver un poco más tu corazón. El día de hoy quiero que reflexiones en lo siguiente: ¿Pudiste identificar si en algún momento te has visto tentada en menospreciar lo que has recibido de parte de Dios por los deleites momentáneos y sin valor eterno? ¿Cómo responderás a partir de ahora?
Vive
Lee con detenimiento Efesios 1:3-14 y anota cada regalo que has recibido de parte de Dios por medio de Cristo y agradece por cada uno de ellos.
Ora a Dios en arrepentimiento, si el Espíritu Santo te mueve a hacerlo. Pide perdón por darle más valor a lo inmediato que a lo eterno, y pide sabiduría y discernimiento para tus decisiones en el futuro. Deseo que sea Dios llenando tu vida con el anhelo de la eternidad y que aprendas a ver cada día la luz de esa gloriosa verdad.
Lidera
Comparte con alguna mujer acerca de la importancia de aprender a ver lo cotidiano de nuestro día a día a la luz de la eternidad, es decir, a la luz de la obra de Cristo. Recuerda: un día a la vez.
¡Únete a Reformadas hoy!
Y accede a los estudios Bíblicos gratuitos que satisfacen tu alma y aumentan tu fe.